27 septiembre 2005

Dijon está muy bonita, me da recuerdos de estar en Valladolid. Me alegro mucho de que pueda decir que Dijon estará mi hogar hasta el fin de Mayo. Hay cafés por todo, y no hay ningún sustituto para la calidad de comida y en los restaurantes. Es igual con el vino regional. Alguien me presentó una botella de vino, y pensé que era carísimo, de una bodega famosa. Pero solamente era algo que se puede encontrar en un supermercado para cinco euros. Y les boulangeries, hay por todo y junto con el marcado diario. Me hace muy feliz de volver a vivir en una ciudad con una sistema de transporte. Aunque había una reducción en el servicio, todavía es muy fácil de ir por todo (aun las bodegas!), aun durante los festivales y los domingos.

La tos que tenía antes de salir de los EEUU se empeoró después de llegar en Dijon. Tenía que llamar a un doctor a venir al albergue donde quedaba. Imaginé que iba a salir carísimo, pero salió menos de la mitad de lo que costaría en los EEUU, aunque no estoy matriculado en el aseguramiento que voy a recibir con mi trabajo aquí. Entonces era mejor que esperaba de esperar y consultar un médico en Francia. Me diagnosticó con bronquitis...y yo pensaba que era los alergias!

Estoy buscando un cuarto en un piso con estudiantes franceses al momento, y he encontrado alguno que me interesa, pero tengo que esperar porque alguna de ellas esta de vacaciones y no volverá hasta la semana que viene. Si pudiera vivir allí, sería perfecto. Está situada en el centro, y el precio sale muy barato.

23 septiembre 2005

Je suis arrivé

Me costó veintiuna horas de salir de mi casa hasta llegar al albergue en Dijon. Me ayudó quedarme despierto para las últimas horas del viaje oír la gente hablar francés por todo. Durante el vuelo, me sentí al lado de un chico del sur de Paris, Axel. Hablar con él ayudó pasar el vuelo rápidamente. Nos acompañamos hasta que reuniera con su padre. ¡Su padre me ofrecía llevar a la estación de Lyon, donde tomaría el TGV a Dijon! En vez de tener que llevar todas mis maletas por el metro de Paris, bajando y subiendo escaleras, podía relejar con una vista de Paris por coche. Axel me acompañó, ayudándome con mis maletas, hasta la venta de billetes. Me dijo que le podía llamar si necesitara cualquier cosa en Paris, y le daba mi correspondencia. Me sentí tan contento de ver la generosidad europea, para la cual no hay ninguna sustitución.

No he visto mucho de Dijon, fui directamente al albergue y dormí una siesta bastante grande. Escribiré más sobre Dijon después de haber pasado varios paseos por la ciudad. Alojaré en el albergue hasta encontrar alojamiento permanente. Mañana voy a reunir con una profesora de inglés de la misma escuela donde voy a enseñar.