Con poco aviso, me di cuenta de un día feria, l'Armistice. Entonces, valió la pena aprovechar un fin de semana de cuatro días y tomar un pequeño viaje. Llamé a mi amiga en Halle (una hora y media al suroeste de Berlín por tren), que conocí en Nueva Zelanda en 2003. No sé como, pero siempre tengo suerte con los trenes en Europa. Después de un viaje de 11 horas, solamente llegué con un retraso de una media hora, aunque tenía que cambiar cuatro y cinco veces en ida y en vuelta, con escalas de solamente siete minutos. Bueno, tenía que correr con las maletas una vez cuando tenía 48 segundos para cambiar trenes. Ya sé que puede parecer duro un viaje de tren de 11 horas, pero con cambios frecuentes y la vista del paisaje desde dentro de los trenes muy confortables y modernos en Alemania, el viaje no fatiga mucho.
Durante los días, mi amiga Petra me daba un tour de la ciudad de 350,000, que está situada en la región de Alemania que era comunista antes del fin de la Guerra Fría. Esta región de Alemania tiene un nivel de desempleo bastante alto, a veces a superior de 20%, a causa del movimiento de la población al oeste después de la caída del Muro de Berlín. De todos modos, Halle está muy bonita, sobre todo en el centro, y muy diferente que la única otra parte de Alemania que conozco bien, el bosque negro.
En cuanto a las noches, había mucho fiesta en Halle. Creo que los alemanes son los mejores en cuanto a las discotecas, mientras ningún otro país puede superar España para la vida de noche en general. Por supuesto, la noche en que nos quedábamos afuera lo más tarde era la ultima. Entonces después de salir de la discoteca a las 6 de la mañana, no valió la pena esforzarse a dormir, porque mi tren iba a salir a las 8. Como si estuviera en España, aprovechaba la noche y esperaba hasta el viaje en tren para descansar.
Aunque tengo mucho envidio de viajar, después de cada viaje, siento que puedo considerar Dijon como mi hogar. Durante los viajes a Alemania y España, siempre echaba de menos de las panaderías y pastelerías que rodean mi piso en Dijon.
En cuanto al tiempo, hace un frío en Dijon que siento por todo el cuerpo, aunque no es el invierno verdadero. Pero ya he visto capas finas de hielo sobre los coches mientras caminando durante las mañanas. Como vivo en California de sur, todo eso me parece muy raro. Me visto con todas las capas como si estuviera lista para esquiar, mientras los europeos salen de casa nisiquiera con los guantes, ni gorros ni una manta de invierno. Me siempre dicen l'hiver n'est pas encore arrivé.
De mi puesto como asistente, me gusta mucho y es una lastima que termine en abril. Pero no sé si me daría gusto ser profesor. Aunque un profesor tendría menos estudiantes, llegaría a conocerlos y tener una autoridad entera sobre el tema de enseñar, me daría mucha pena dar notas y tener que soportar las presiones administrativas, de las que los asistentes son libres. Además, el trabajo del asistente se debe exclusivamente a la conversación oral, pues no tengo que dar ni corregir ni calificar trabajos escritos. El asistente tiene el papel entre el estudiante y profesor, pero se distingue por ser joven y extranjero. Por eso, los estudiantes normalmente esperan entusiasmadamente a la hora con el asistente cada dos semanas.
Para terminar, comento sobre los tumultos. Los barrios de Paris sufrieron, además de la economía de Francia, y la causa de esos tumultos extienden más allá de la muerte de tres jóvenes. Todavía no entiendo completamente la causa de los tumultos, pero sé que tiene que ver con el nivel desempleo y el gobierno de la derecha política, y la inmigración de países de Europa de Este, del norte de África y el Oriente Medio. Mientras que había tumultos en varias ciudades franceses y algunas ciudades afuera de Francia, no veía nada. Dijon, sin embargo, había sufrido un poco agresión de la gente, en un barrio pobre unos cinco kilómetros al noreste del centro de la ciudad. El asistente alemana, quien vive en este barrio, tenía una experiencia que no quería contar; lo mejor nada grave le había sucedido. No como los Estados Unidos, los suburbios de Francia suelen tener la mayoría los crímenes y el centro de una ciudad es normalmente tranquilo sin preocupaciones. Como vivo en el centro, no veía ningún tumulto ni tenía ninguna preocupación.