25 noviembre 2005

Thanksgiving en Francia

Celebré el Thanksgiving con otros asistentes y estudiantes, que viven en el alojamiento de la universidad, para una comida bastante buena. Aunque no era como el verdadero festival, y teníamos que comer pollo en lugar de pavo, estuve bien satisfecho con todo. Teníamos el relleno típico, arándanos agrios, pan, patatas, varios tipos de tartas, galletas, y queso, vino y otros postres franceses. Los estudiantes franceses y otros estudiantes internacionales gozaron de su primera comida del festival estadounidense.

La mejor parte de la noche era cuando alguien corría hacia abajo y anunció que estaba nevando afuera. Todos nosotros de los climas cálidos marchamos tan pronto como nos enteráramos y veía todo cubierto de una capa blanca (para los que viven donde suele hacer frío y nevar en el invierno, creo que era más interesante ver nuestras expresiones que ver la nieve misma.) El ambiente había cambiado con el paso de la tormenta; de repente se veía las bolas de nieve en el aire, la gente deslizándose con cada paso, y sonrisas por todo. En camino a casa con otro asistente, conocimos algunos italianos que nos invitamos a tomar algo con ellos. Por supuesto, tenía que aprovechar de la noche, aunque tenía una clase temprana el día siguiente. ¡Los combates con las bolas de nieve continuaban, y llegaron por dentro del bar!

Después de la tormenta, solamente unos cinco centímetros habían caído, pero era suficiente para tardar la llegada de algunos profesores. Cuando mi segundo clase comenzó, hacía sol afuera. De repente, una media hora después, había la caída de nieve que había visto la noche anterior. Los estudiantes se animaron muchísimo, y les tenía que levantar y ver por la ventana durante un minuto. Según el pronóstico del tiempo, habrá más nieve durante los días que vienen, pero probablemente no como anoche. Igual, el invierno ha llegado a Dijon, y hace un frío que no he sentido nunca. Al fin de tener un otoño con temperaturas del verano, la recompensa se presenta con una nevasca prematura.

18 noviembre 2005

Alemania

Con poco aviso, me di cuenta de un día feria, l'Armistice. Entonces, valió la pena aprovechar un fin de semana de cuatro días y tomar un pequeño viaje. Llamé a mi amiga en Halle (una hora y media al suroeste de Berlín por tren), que conocí en Nueva Zelanda en 2003. No sé como, pero siempre tengo suerte con los trenes en Europa. Después de un viaje de 11 horas, solamente llegué con un retraso de una media hora, aunque tenía que cambiar cuatro y cinco veces en ida y en vuelta, con escalas de solamente siete minutos. Bueno, tenía que correr con las maletas una vez cuando tenía 48 segundos para cambiar trenes. Ya sé que puede parecer duro un viaje de tren de 11 horas, pero con cambios frecuentes y la vista del paisaje desde dentro de los trenes muy confortables y modernos en Alemania, el viaje no fatiga mucho.

Durante los días, mi amiga Petra me daba un tour de la ciudad de 350,000, que está situada en la región de Alemania que era comunista antes del fin de la Guerra Fría. Esta región de Alemania tiene un nivel de desempleo bastante alto, a veces a superior de 20%, a causa del movimiento de la población al oeste después de la caída del Muro de Berlín. De todos modos, Halle está muy bonita, sobre todo en el centro, y muy diferente que la única otra parte de Alemania que conozco bien, el bosque negro.

En cuanto a las noches, había mucho fiesta en Halle. Creo que los alemanes son los mejores en cuanto a las discotecas, mientras ningún otro país puede superar España para la vida de noche en general. Por supuesto, la noche en que nos quedábamos afuera lo más tarde era la ultima. Entonces después de salir de la discoteca a las 6 de la mañana, no valió la pena esforzarse a dormir, porque mi tren iba a salir a las 8. Como si estuviera en España, aprovechaba la noche y esperaba hasta el viaje en tren para descansar.

Aunque tengo mucho envidio de viajar, después de cada viaje, siento que puedo considerar Dijon como mi hogar. Durante los viajes a Alemania y España, siempre echaba de menos de las panaderías y pastelerías que rodean mi piso en Dijon.

En cuanto al tiempo, hace un frío en Dijon que siento por todo el cuerpo, aunque no es el invierno verdadero. Pero ya he visto capas finas de hielo sobre los coches mientras caminando durante las mañanas. Como vivo en California de sur, todo eso me parece muy raro. Me visto con todas las capas como si estuviera lista para esquiar, mientras los europeos salen de casa nisiquiera con los guantes, ni gorros ni una manta de invierno. Me siempre dicen l'hiver n'est pas encore arrivé.

De mi puesto como asistente, me gusta mucho y es una lastima que termine en abril. Pero no sé si me daría gusto ser profesor. Aunque un profesor tendría menos estudiantes, llegaría a conocerlos y tener una autoridad entera sobre el tema de enseñar, me daría mucha pena dar notas y tener que soportar las presiones administrativas, de las que los asistentes son libres. Además, el trabajo del asistente se debe exclusivamente a la conversación oral, pues no tengo que dar ni corregir ni calificar trabajos escritos. El asistente tiene el papel entre el estudiante y profesor, pero se distingue por ser joven y extranjero. Por eso, los estudiantes normalmente esperan entusiasmadamente a la hora con el asistente cada dos semanas.

Para terminar, comento sobre los tumultos. Los barrios de Paris sufrieron, además de la economía de Francia, y la causa de esos tumultos extienden más allá de la muerte de tres jóvenes. Todavía no entiendo completamente la causa de los tumultos, pero sé que tiene que ver con el nivel desempleo y el gobierno de la derecha política, y la inmigración de países de Europa de Este, del norte de África y el Oriente Medio. Mientras que había tumultos en varias ciudades franceses y algunas ciudades afuera de Francia, no veía nada. Dijon, sin embargo, había sufrido un poco agresión de la gente, en un barrio pobre unos cinco kilómetros al noreste del centro de la ciudad. El asistente alemana, quien vive en este barrio, tenía una experiencia que no quería contar; lo mejor nada grave le había sucedido. No como los Estados Unidos, los suburbios de Francia suelen tener la mayoría los crímenes y el centro de una ciudad es normalmente tranquilo sin preocupaciones. Como vivo en el centro, no veía ningún tumulto ni tenía ninguna preocupación.

03 noviembre 2005

Un viaje atrás en tiempo

Mi viaje a España, que duraba apenas una semana, era un viaje atrás en tiempo. Pasaba los primeros dos días en Madrid a visitar un amigo estadounidense, y durante los otro cinco, me quedé en Valladolid. Desde el primer paso al bajar el tren hasta el último, las buenas memorias volvieron de mi estancia del año pasado cuando estudiaba allí.

Visité a la señora con quien vivía durante mi estancia, y ella me invitó a comer con ella y sus nuevos estudiantes que alojaban en el mismo habitación en que alojaba. La señora y yo nos burlábamos de uno a otro como siempre. De repente, se fueron nueve meses de nostalgia para las comidas españolas, ricos con mucha aceite. No hay ninguna sustitución una tortilla española de la casa.

Debería dedicar un blog solitario a la generosidad europeo. Ya que mi amigo y sus padres me invitaron a alojar en su casa me gratificó mucho. Pero después del viaje en autobús de Madrid, una tortilla caliente, chorizo y un plato lleno con pan y queso me esperaba. Tenía tanto hambre después del viaje, no lo podía creer cuando entraba en su casa. Y cuando quería ayudar a quitar los platos de la mesa, sus padres insistieron: tranquilo, tranquilo...su padre insistía que nos apuráramos a aprovechar una noche de fiesta en Valladolid.

Aunque había estado afuera del horario y la vida española hace mucho tiempo, llegué a aguantar dos noches sucesivas de fiesta más allá de las 6 de la mañana. No creo que podría quedar despierto tan tarde en cualquier otro país, hay algo distinto del ambiente de España. Después de unas horas y unas copas con los españoles, recuperaba mi español y hablé como hablaba. El viaje atrás en tiempo continuaba como fuimos a todos los bares que conocía del año pasado, incluso el dónde conocía el amigo con quien alojaba. Al oír las canciones que tocaban en los bares y las discotecas del año pasado, era difícil de creer que era el año 2005.

En cuanto a la noche en Madrid, era alguna inolvidable. Conocía una chica de Dijon, y ella ya sabía la calle en que vivo aquí. Además ella había estudiado en Valladolid hace unos años. Y también ella había estudiado en la misma ciudad donde estudiaba en la universidad en California: San Luis Obispo! También yo conocía a dos chicas de Nueva Zelanda, y otra vez podía compartir el conocimiento de pequeñas detallas de otras ciudades del otro lado del mundo...conocía un bar en la ciudad de donde venían. Había concluido el tema para la noche: ¡Que pequeño mundo!

Esto expresa poco mi viaje a España. Tengo planes de volver para la Noche Vieja.