03 noviembre 2005

Un viaje atrás en tiempo

Mi viaje a España, que duraba apenas una semana, era un viaje atrás en tiempo. Pasaba los primeros dos días en Madrid a visitar un amigo estadounidense, y durante los otro cinco, me quedé en Valladolid. Desde el primer paso al bajar el tren hasta el último, las buenas memorias volvieron de mi estancia del año pasado cuando estudiaba allí.

Visité a la señora con quien vivía durante mi estancia, y ella me invitó a comer con ella y sus nuevos estudiantes que alojaban en el mismo habitación en que alojaba. La señora y yo nos burlábamos de uno a otro como siempre. De repente, se fueron nueve meses de nostalgia para las comidas españolas, ricos con mucha aceite. No hay ninguna sustitución una tortilla española de la casa.

Debería dedicar un blog solitario a la generosidad europeo. Ya que mi amigo y sus padres me invitaron a alojar en su casa me gratificó mucho. Pero después del viaje en autobús de Madrid, una tortilla caliente, chorizo y un plato lleno con pan y queso me esperaba. Tenía tanto hambre después del viaje, no lo podía creer cuando entraba en su casa. Y cuando quería ayudar a quitar los platos de la mesa, sus padres insistieron: tranquilo, tranquilo...su padre insistía que nos apuráramos a aprovechar una noche de fiesta en Valladolid.

Aunque había estado afuera del horario y la vida española hace mucho tiempo, llegué a aguantar dos noches sucesivas de fiesta más allá de las 6 de la mañana. No creo que podría quedar despierto tan tarde en cualquier otro país, hay algo distinto del ambiente de España. Después de unas horas y unas copas con los españoles, recuperaba mi español y hablé como hablaba. El viaje atrás en tiempo continuaba como fuimos a todos los bares que conocía del año pasado, incluso el dónde conocía el amigo con quien alojaba. Al oír las canciones que tocaban en los bares y las discotecas del año pasado, era difícil de creer que era el año 2005.

En cuanto a la noche en Madrid, era alguna inolvidable. Conocía una chica de Dijon, y ella ya sabía la calle en que vivo aquí. Además ella había estudiado en Valladolid hace unos años. Y también ella había estudiado en la misma ciudad donde estudiaba en la universidad en California: San Luis Obispo! También yo conocía a dos chicas de Nueva Zelanda, y otra vez podía compartir el conocimiento de pequeñas detallas de otras ciudades del otro lado del mundo...conocía un bar en la ciudad de donde venían. Había concluido el tema para la noche: ¡Que pequeño mundo!

Esto expresa poco mi viaje a España. Tengo planes de volver para la Noche Vieja.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

2:42 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

que chido! me hacen volar tus mamorias...
es muy bueno tu español, aunque a veces dices cosas extrañas como: "mucho" hambre
se diría mejor: mucha hambre
jeje, pero está bién en casi todo
así hablan los gringos cuando vienen a las playas Mexicanas.
Eso que te pasó de la chica que conociste en varios lugares, está pocamadre! si, que pequeño es el mundo aveces. me ha pasado

11:38 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home