23 septiembre 2005

Je suis arrivé

Me costó veintiuna horas de salir de mi casa hasta llegar al albergue en Dijon. Me ayudó quedarme despierto para las últimas horas del viaje oír la gente hablar francés por todo. Durante el vuelo, me sentí al lado de un chico del sur de Paris, Axel. Hablar con él ayudó pasar el vuelo rápidamente. Nos acompañamos hasta que reuniera con su padre. ¡Su padre me ofrecía llevar a la estación de Lyon, donde tomaría el TGV a Dijon! En vez de tener que llevar todas mis maletas por el metro de Paris, bajando y subiendo escaleras, podía relejar con una vista de Paris por coche. Axel me acompañó, ayudándome con mis maletas, hasta la venta de billetes. Me dijo que le podía llamar si necesitara cualquier cosa en Paris, y le daba mi correspondencia. Me sentí tan contento de ver la generosidad europea, para la cual no hay ninguna sustitución.

No he visto mucho de Dijon, fui directamente al albergue y dormí una siesta bastante grande. Escribiré más sobre Dijon después de haber pasado varios paseos por la ciudad. Alojaré en el albergue hasta encontrar alojamiento permanente. Mañana voy a reunir con una profesora de inglés de la misma escuela donde voy a enseñar.